ser o no ser… optimista
marzo 25, 2010
Está más que claro: Ser! Como emprendedor y como persona, pues no nos queda otra y bendita sea la opción.
Enmarco este post dentro de la serie que anuncié sobre virtudes y defectos, y con éste, iremos virtudes 2 – defectos 0, así empezamos bien.
Más que tratar este tema desde un punto de vista de coaching y como un estudio del comportamiento y mentalidad que tenemos que tener ante los problemas, situaciones, etc., que ya existen muchos y muy buenos, lo voy a presentar como “la única salida que tenemos como emprendedores”, si queremos seguir vivos en este mundo donde cuando menos te lo esperas recibes.
Te levantas una fría mañana de invierno y mientras tomas el primer café/te lees la prensa electrónica donde anuncia que el consumo ha bajado, tantas empresas están cerrando, hay tantos despidos, el discurso optimista/deprimente del político de turno que no se lo cree ni él, etc. Después, mientras te diriges a la oficina vas pensando, y eso que es día 5, cómo llegarás a final de més, en tu negocio y en tu casa. No me preguntéis cómo, pero se llega conozco auténticos casos de ingeniería financiera.
Seguimos, pues todo eso es llevable, puedes, sigues y te repites que todo esto pasará, que firmarás el acuerdo que has presentado, que recibirás los fondos que has solicitado o has pedido prestado al banco, que la nueva acción comercial que has emprendido será un éxito, que aquel cliente que te debe dinero te pagará, pero de repente, llegas al despacho y hay algo que nos puede, que nos tumba, que nos obliga a coger aire para seguir adelante.
En tu cuenta de correo ves que entra la respuesta de algo importante que espera, sea un inversor, un cliente, un acuerdo, un banco, etc. Hace unos años, por experiencia propia y por otros casos que me han contado, el “momento correo” era uno de los más agradables del día, pues 7 -8 de cada 10 eran positivos. ¿Ahora? Ahora amigo emprendedor 1 de cada 10 es positivo del tipo “seguimos teniendo en cuenta tu propuesta”.
Nada importa, creedme, somos optimistas por naturaleza, bendito ese mail, único, esplenderoso que nos da aliento. Somos emprendedores que cuanto más negro está todo, más nos movemos y buscamos oportunidades, mejor cara ponemos, más mails enviamos y a más eventos y actos acudimos para conocer gente, para buscar salida. Así somos nosotros, los emprendedores.
Pero por dentro, duele, y ¿cómo duele?, el otro día, no sé donde, escuchaba algo así como que “no importa el pasado, ni el futuro, lo que verdaderamente importa, es lo que llevas dentro”. Nosotros llevamos, y mucho, porque somos optimistas porque sabemos sobreponernos a los golpes que nos dan una y otra vez. Rodolfo Carpintier emplea siempre una palabra que define perfectamente esta caracterísitica: Releisence.
Mi experiencia, dura muy dura, nadie me obligó a meterme en nuevas aventuras, pero sé que saldremos, trabajo, trabajo y trabajo, con movimiento, búsquedas, ilusión, pasión, con actitud mental y un poquito de suerte, por cierto, que te pille trabajando porque sino pasa por delante, y saldremos.
Mi padre, un comerciante durante toda su vida, siempre dice: “si a la gente le va bien, a nosotros nos irá bien” . Os deseo de corazón que os vaya muy, pero que muy bien.
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